Corredor norte (o Canal Amagada) al Pic Pessons (2864m). PD+/AD, 60°, 200m.

Desde parking: de izquierda a derecha Montmalús, Ríbuls y Pessons

El pasado 25 de Mayo los socios Mamen Atiénzar, Ferran Gil y Eloy Mansilla nos dirigimos a Andorra para acabar la temporada de nieve con este disfrutón corredor. Varias veces nos habíamos acercado a la parte alta del Circ dels Pessons haciendo esquí de travesía (ruta muy recomendable por cierto), y la idea de subir al pico por alguno de sus corredores hacía tiempo que me rondaba en la cabeza.

El Pic Pessons (o Gargantillar) es el que da nombre al circo glaciar granítico más grande de Andorra, un lugar idílico repleto de ibones y rodeado de varios picos próximos a 3000m, como el Montmalús (2782m), Ríbuls (2827m), Ensagents (2857m) o Alt del Cubil (2833m). La proximidad a las pistas de esquí de Grau Roig permite una rápida aproximación desde el coche, pues el parking de la estación se encuentra a 2100m. Por contra, esta accesibilidad hace que los fines de semana la zona se encuentre llena de esquiadores, gente con raquetas, motos de nieve,…restándole encanto a la actividad.

Salimos del parking de la estación a las 6:00 tras pasar la noche en la furgoneta. Las altas temperaturas de los últimos días y las lluvias recientes nos hacían dudar acerca de lo que nos íbamos a encontrar allí arriba, así que nos llevamos material un poco variado: Cuerda de 60m, cuatro friends, dos estacas, dos clavos, dos tornillos de hielo y unos cuantos anillos de cinta para lazar bloques, pues en la zona media el corredor presenta un resalte con condiciones muy distintas  según la época (nieve, hielo, roca o mixto).

Cruzando río al lado de Estany Primer

Nuestro objetivo

Atravesando el circo, Pessons al fondo

Remontamos por las pistas ya sin nieve hasta el Estany Primer, y a partir de aquí empezamos a adentrarnos en el Circ dels Pessons con nuestro objetivo a la vista justo en el extremo opuesto. Tardamos unas 2:30h en llegar a la parte alta del Circ, pues la escasez de nieve nos obligó a cruzar los riachuelos y rodear los ibones que hace sólo unos meses pasábamos foqueando sin problemas. La parte final de la aproximación la hicimos con raquetas, lo que nos permitió avanzar a mejor ritmo por la nieve hasta la entrada al corredor, que se encuentra oculto tras un enorme espolón. Allí dejamos las raquetas y preparamos el material para ponernos manos a la obra.

 

Entrada al corredor

El corredor empieza con una pendiente de unos 40°, y progresivamente va encajonándose y ganando verticalidad hasta los 50° que nos llevan a la zona más estrecha, llegando tras unos 100m de desnivel al resalte. En nuestro caso encontramos un cortado de nieve de unos 3m de altura que rondaría los 70°, así que decidimos asegurar el paso y montamos una reunión con una estaca y un piolet (en las reseñas indican que en la pared izquierda hay un clavo para proteger el paso, pero no lo encontramos). Después de mirármelo un buen rato decido atacarlo por el lado derecho y aprovechar los pies y manos buenos que hay en la roca, para clavar los piolets por encima del escalón y seguir, ya por nieve, unos 20m hasta un bloque donde monto reunión y aseguro el paso a Mamen y a Ferran, que suben sin problemas. Desde aquí quedarán unos 40 metros con una inclinación mayor que en la primera parte, tal vez 60° en la parte final, con la salida bloqueada por una enorme cornisa. La nieve  está aun compacta y da bastante confianza, así que nos aproximamos sin encordar hasta ver aliviados que la cornisa desaparece en la parte izquierda, justo por encima de una repisa de roca que nos sirve para reposar los gemelos antes de salir por arriba. Desde aquí, ya sin nieve, remontamos andando los últimos metros hasta la cumbre.

Vista de la zona más estrecha y resalte

Asegurando a Ferran, ya arriba del resalte

El último tramo gana inclinación

Mamen rodeando la cornisa por izquierda

Ferran llegando a la cornisa, se ve la segunda mitad del corredor

Saliendo!!!

En la cumbre, sin nada de nieve

El descenso lo hacemos por la Canal dels Isards, más amplia y con menos pendiente que la de subida, y de nuevo cruzamos el Circ dels Pessons hasta el parking de Grau Roig bajo un sol abrasador. En total unas 7 horas de actividad incluyendo paradas, justo a tiempo para bajar a comer un bocata y brindar con una cerveza muy fría.

Bajada por canal dels Isards

Estany Primer

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TAILLON (3144) CARA NORTE. 700m / AD+ / 55º. 22 abril 2017

Llevábamos varios meses intentando cuadrar un fin de semana en Pirineos, pero siempre algo se torcía en el último momento y nos tocaba quedarnos en casa, trabajo, compromisos familiares,… y para colmo las dos veces que parecía que todo encajaba, la semana previa se anunciaban nevadas de las gordas…pues nada, a ver después de Semana  Santa, y por fin la meteo nos respetó.

Salimos el viernes a las 14 de Castellón en dirección Torla los socios Manuel Castillo y Eloy Mansilla, acompañados de Carlos Pitarch, del CMC. La verdad es que tanto tiempo mirando esta actividad en internet  te deja la cabeza llena de frases poco tranquilizadoras: “…técnicamente fácil, pero física y expuesta”, “ …sin ninguna zona donde descansar hasta la cima”, “…imposible ir a largos de cuerda y arriesgado ir a ensamble, difícil de proteger”, “…no admite ningún fallo”, ”sin posibilidades de retirada”, joder, donde nos vamos a meter?!. Como bien dijo Manolín: “ això es anar i tirar-li”, y eso hicimos.

A las 19:30 aparcamos la furgo en San Nicolás de Bujaruelo (1338m) y repartimos el material que durante el camino habíamos decidido llevar: cuerda simple de 60m, dos estacas, dos tornillos de hielo, un ancla de nieve, tres aliens y unos cuantos anillos de cinta. Con las mochilas a punto de reventar cruzamos el puente del rio Ara y empezamos a subir en dirección al puerto de Bujaruelo a las 20h. Tardamos poco más de hora y media en llegar a la Cabaña de “Eléctricas” a unos 2000m, donde habíamos decidido pasar la noche. Se trata de una pequeña cabaña de dos estancias con ningún tipo de lujo que se usaría en su momento para almacenar el material para la línea de alta tensión que pasa por ahí, pero que permite dormir y cocinar a resguardo del frío y del viento.  Además se puede coger agua del barranco de Lapazosa que baja a unos 20m de allí. Calentamos un poco de pasta y prontito al saco a dormir escuchando a los ratones que trasteaban alrededor. Ya entrada la noche llegaron otros tres montañeros a dormir , aunque no llegamos a vernos las caras pues salieron antes de levantarnos nosotros.

Pusimos el despertador a las 6:00, aunque cuando sonó ya estábamos levantados preparando las mochilas. Desayuno rápido, crampones y para arriba. Aun nos queda llegar al Puerto de Bujaruelo (2273m) y aproximarnos a la base de la  pared, a unos 2400m. Desde el puerto de Bujaruelo ya se ve nuestro objetivo y empezamos a intentar descifrar con la mirada por dónde subiremos. Parece que hay huella bastante evidente y vemos a un grupo de tres franceses que están empezando a subir el corredor que asciende de derecha a izquierda desde la base. Van con los esquís a la espalda, también son ganas, aunque luego en la bajada me acordé de ellos…

A las 8:15 entramos en el primer corredor de unos 50º, y casi sin darnos cuenta el suelo se va alejando de nuestros pies. Decidimos no ir en ensamble, subiremos cada uno por su cuenta y si es necesario proteger algún paso sacar la cuerda. Tras este primer corredor la ruta clásica de la cara norte sigue pegada a la derecha de un espolón, que llega hasta el resalte de roca que hay a 2/3 de la pared, pero desde abajo parecía escasear la nieve en las zonas más altas, cerca del resalte,  y decidimos desviarnos a la derecha, para luego ir haciendo diagonales hacia la izquierda por corredores de nieve más evidentes.

Tardamos en torno a 1:30h en llegar al resalte. La nieve está en perfectas condiciones y da mucha confianza al clavar piolets y crampones, hasta ahora en ningún momento nos hemos planteado sacar la cuerda. Vemos al trío de franceses recogiendo la cuerda por arriba y Manolín se acerca a echar un vistazo. Serán unos 6m de roca y nieve, algo más verticales,  no parece difícil pero nunca se sabe, así que lazamos un bloque,  montamos reunión y sacamos la cuerda. Manolín resuelve el paso rápido, un friend en la roca y arriba reunión con estaca a prueba de bombas, no llegará a IV, pero tampoco hay que arriesgar más de la cuenta, asi que nos asegura el paso. Ya por encima del resalte seguimos sin encordar con tendencia a la izquierda hasta un pequeño afloramiento de hielo de no más de 2 o 3m que yo con los nervios casi derumbo a pioletazos hasta que Carlos me indica que le de con suavidad, si no es por él creo que aun estaría allí dándole cada vez más fuerte. No hizo falta la cuerda para este paso, pero sí que exigía un extra de atención para no liarla.

Tras cruzar el hielo acaban las dificultades, quedarán en torno a 150m hasta la cima. Ya se ven las cornisas por encima de nosotros, y seguimos ascendiendo por cortos corredores a derecha e izquierda, siempre con una inclinación mantenida en torno a los 55º hasta salir los tres a la arista cimera a las 11:00, a unos 50m a la izquierda de la cima. En menos de tres horas habíamos completado los 700m de desnivel y estábamos eufóricos,  paradita de relax en la cumbre para disfrutar de las vistas, comer y beber algo y bajar tranquilamente por la normal, pasando por la impresionante Brecha de Rolando y por el refugio de Sarradets (que por desgracia no abre hasta junio). Había valido la pena la espera, pues disfrutamos de un día radiante, sin viento y sin demasiado frío, incluso calor en el camino de vuelta, y con la nieve en condiciones óptimas.

Llegamos a San Nicolás a las 16:15 y fuimos directos a brindar con una cerveza bien fría y a comentar la actividad. Una espectacular ascensión a una gran cara norte, no muy difícil técnicamente pero sí  física y expuesta, por lo que conviene afrontarla con tiempo y asegurándose de la meteo y el estado de la nieve.

 

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CRESTA CABRIOULES(3.116 m) -LEZAT(3.107m)

Alexis, Manolin y Alberto nos dirigimos hacia la zona del Pirineo más nordica, la zona Bagneres de Luchon, el objetivo de nuestro viaje era combinar en una divertida ruta circular, la escalada de el Gran diedro de ascenso al pico  Espijeoles y el cresterío Cabrioles-Lezat. Lamentablemente y debido a las inclemencias meteorológicas, únicamente pudimos realizar la cresta.
Comenzamos la aventura ascendiendo hasta el refugio de Espingo en la misma noche de llegada, hacia las 22.00 del viernes comenzamos nuestra andanza llegando dos horas más tarde al refugio.
Al día siguiente nos encontramos con la presencia de una suave lluvia y  una densa niebla, lo cual nos hizo replantearnos la opción de la escalada del diedro pues este tenia un grado de V  y nos veíamos incapaces de afrontarla con agua de por medio. Comenzamos la aproximación y hasta los 2400 m fuimos incapaces de ver mas allá de 10 metros, lo cual evito que encontráramos el camino de aproximación a la vía, y aun habiéndolo encontrado, no estaba la situación como para escalar semejante vía, por ello, nos dirigimos directamente al siguiente refugio(Jean Arnaud) donde tuvimos que esperar hasta el día siguiente en busca de una nueva oportunidad.
Después del descanso nocturno nos despertamos con que el tiempo estaba igual que el día anterior, pero para nuestra gratitud, la niebla y las lluvias andaban por debajo de nuestra posición, con ello y tras un copioso desayuno, iniciamos nuestra ruta desde el refugio hasta el collado Mamy a través de una incesante pedrera de pendiente pronunciada, desde ahí ascendimos hasta el Cabrioles en una divertida escalada, subir y bajar de nuevo al collado nos costo media hora, y una vez ahí, comenzamos el paseo por la afilada vértebra de gendarmes que nos conduciría a Lezat, como acciones a destacar más allá de la propia evolución en cresta se destacan dos rápeles de 8 y 12 metros, un paseo por una vertiginosa repisa en la cara oeste de la cresta, la escalada del gendarme blanco, punto en el que se situaba la trepada de mayor dificultad siendo esta de un grado de V equipada únicamente con un clavo al principio de la vía, este largo fue abierto por el ilustre Alexis, que con un buen par de botas solucionó a la perfección la breve pero trepidante escalada, una vez superado esta trepada, continuamos camino a la cumbre,  unos metros más adelante nos plantamos ante una quebradiza escalada de 4º grado con la que se terminaban las dificultades verticales y solo nos quedaba disfrutar del paseo hasta el pico, tres horas desde el collado, finalizando así una cresta catalogada de D+, muy aérea en su totalidad, expuesta y mantenida la cual no deja indiferente a nadie.
La faena aun no había terminado, nos quedaba un interesante descenso el cual realizamos  por varias canales de pendiente considerable, con destrepes comprometidos y rematados  con un rápel desde un inesperado clavo, una vez en la falda de la cresta, solo quedaba volver al refugio y de ahí deshacer todo el camino hecho en los días anteriores volviendo al coche 3 horas y media más tarde, felices, satisfechos.

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